Mujeres choferes de camiones en Argentina: una presencia que crece, pero aún minoritaria

Cada vez más mujeres se suman como choferes de camiones de carga en Argentina, impulsadas por programas de formación y una mayor apertura del sector. Aunque la participación femenina sigue siendo baja, iniciativas como “Conductoras” y la expansión de oportunidades en distintas provincias muestran un cambio real en el transporte de cargas.

Durante décadas, el transporte de cargas en Argentina fue un territorio casi exclusivo de hombres. Sin embargo, en los últimos años se está viendo un cambio sostenido: cada vez más mujeres se forman y se incorporan como choferes profesionales, impulsadas por programas de capacitación, demandas laborales del sector y un cambio cultural que empieza a abrir puertas.

Aun así, la brecha sigue siendo muy grande. Distintas referencias del sector coinciden en que la participación femenina en licencias profesionales de transporte de cargas sigue siendo muy baja (en torno al 1%, según datos citados por medios y organizaciones vinculadas a seguridad vial y transporte).


Un sector clave que necesita más conductores (y más inclusión)

El camión es el motor silencioso del país: se estima que más del 90% de la mercadería en Argentina se transporta por camión, lo que convierte al autotransporte en una actividad esencial para el funcionamiento cotidiano de la economía.

En ese contexto, sumar mujeres a la conducción profesional no es solo una cuestión de igualdad: también es una oportunidad concreta para ampliar la base de conductores disponibles, mejorar la profesionalización del rubro y cubrir necesidades crecientes en logística.


Programas de formación que están marcando el cambio

“Conductoras”: el programa más reconocido para mujeres camioneras

Una de las iniciativas más fuertes en Argentina es “Conductoras”, impulsada por Scania. La marca lanzó en 2025 la séptima edición del programa, orientado a formar mujeres que buscan incorporarse profesionalmente al transporte de cargas.

Algunos datos que muestran el interés real:

  • El programa ya cuenta con 72 egresadas en distintas provincias.
  • Se registró una lista de espera de más de 9.000 mujeres, un número que refleja dos cosas: el deseo de ingresar al sector y la necesidad de ampliar cupos y oportunidades.

Además, el programa no se limita a “aprender a manejar”: incluye prácticas, formación técnica y contenidos vinculados a eficiencia, seguridad y conducción profesional.


Empresas que ya incorporan mujeres al volante

La inclusión empieza a verse también en empresas concretas. Por ejemplo, se han reportado casos donde compañías de transporte y distribución sumaron mujeres egresadas de programas de formación a sus operaciones reales.

Y en provincias como Chubut, medios locales registraron que ya hay entre 30 y 40 mujeres trabajando como choferes en distintas empresas, lo que demuestra que, aunque minoritario, el fenómeno está creciendo fuera de Buenos Aires.


¿Qué obstáculos siguen frenando el crecimiento?

Aunque el interés existe, las barreras también. Diversos estudios y relevamientos académicos sobre transporte de cargas destacan factores como:

  • Prejuicios y estereotipos en la contratación.
  • Falta de infraestructura adecuada en rutas (baños, espacios seguros).
  • Dificultad para acceder al primer empleo (sin experiencia previa).
  • Condiciones laborales históricamente pensadas para un perfil masculino.

En resumen: muchas mujeres quieren entrar, algunas ya entraron, pero el sistema todavía no les facilita el camino.


Por qué este cambio es importante para el transporte argentino

La incorporación de mujeres choferes no es solo una cuestión simbólica. Puede traer mejoras concretas en el sector:

  1. Más mano de obra disponible en un rubro que necesita conductores.
  2. Mayor profesionalización, al apoyarse en formación técnica estructurada.
  3. Mejora de imagen del sector, con un enfoque más moderno e inclusivo.
  4. Cultura de seguridad y conducción eficiente, que muchas empresas están reforzando con capacitación.

Además, el interés masivo por programas como Conductoras muestra que el problema no es falta de vocación: es falta de oportunidades y de puertas abiertas.


Un camino que recién empieza

Argentina está en una etapa donde la presencia femenina en la conducción de camiones de carga todavía es baja, pero el crecimiento es real y medible: hay formación, hay egresadas, hay empresas incorporando y hay miles de mujeres esperando su oportunidad.

El desafío ahora es sostenerlo con más cupos, más contratación, mejores condiciones y una red de apoyo que permita que la inclusión no sea solo una campaña, sino una transformación permanente del sector.