Los costos del transporte volvieron a subir en mayo, aunque muestran señales de desaceleración

Luego de los fuertes incrementos registrados durante el primer trimestre del año, los costos vinculados al transporte de cargas continuaron aumentando en mayo, aunque a un ritmo más moderado.

Luego de los fuertes incrementos registrados durante el primer trimestre del año, los costos vinculados al transporte de cargas continuaron aumentando en mayo, aunque a un ritmo más moderado. Los datos más recientes del sector reflejan una desaceleración respecto de los meses anteriores, aunque las empresas todavía operan bajo una fuerte presión sobre sus estructuras de gastos.

De acuerdo con las mediciones realizadas por FADEEAC, el Índice de Costos del Transporte registró una variación del 1,91% durante mayo. El porcentaje se ubicó por debajo del incremento observado en abril y lejos de los valores excepcionales registrados en marzo, cuando el indicador alcanzó uno de los niveles más altos de los últimos años.

Uno de los factores que contribuyó a contener parcialmente la evolución de los costos fue la estabilidad observada en los precios de los combustibles. La continuidad de mecanismos de contención aplicados sobre el valor de referencia del gasoil ayudó a moderar el impacto de uno de los componentes más sensibles para la actividad.

Sin embargo, la realidad del sector sigue mostrando numerosos desafíos. Entre enero y mayo, el índice acumuló una suba cercana al 20%, un porcentaje significativamente superior al registrado durante el mismo período del año anterior. En términos interanuales, el incremento alcanza el 48%, una cifra que continúa condicionando la rentabilidad de muchas empresas transportistas.

Más allá del combustible, otros rubros continuaron presionando sobre los costos operativos. Durante mayo se destacaron los aumentos en gastos generales, asociados principalmente a servicios y energía, además de las subas en mantenimiento de unidades, reparaciones y material rodante. También incidió la actualización salarial prevista para el personal de conducción en el marco de los acuerdos vigentes para la actividad.

Desde el sector señalan además que el deterioro de rutas y caminos sigue generando un impacto directo sobre los costos de operación. El mayor desgaste de las unidades, la necesidad de incrementar tareas de mantenimiento y las dificultades para sostener niveles óptimos de eficiencia terminan trasladándose a la estructura económica de las empresas.

Si bien la desaceleración observada en los últimos meses representa una señal positiva para la actividad, los transportistas continúan observando con atención la evolución de variables clave como el precio del combustible, los costos laborales y las inversiones en infraestructura vial.

En un contexto económico todavía marcado por la incertidumbre, la capacidad de las empresas para sostener su competitividad dependerá en gran medida de la evolución de estos factores, que siguen siendo determinantes para uno de los sectores más importantes de la economía argentina.