Del pozo a la ruta: el GNL gana terreno como alternativa para el transporte pesado

El crecimiento de Vaca Muerta podría comenzar a sentirse cada vez más en las rutas argentinas. Una Unión Transitoria de Empresas (UTE) de capitales privados avanza en el desarrollo de una planta de Gas Natural Licuado (GNL) destinada al abastecimiento de camiones de carga, con la mirada puesta en una futura red de corredores energéticos para el transporte pesado.

El crecimiento de Vaca Muerta podría comenzar a sentirse cada vez más en las rutas argentinas. Una Unión Transitoria de Empresas (UTE) de capitales privados avanza en el desarrollo de una planta de Gas Natural Licuado (GNL) destinada al abastecimiento de camiones de carga, con la mirada puesta en una futura red de corredores energéticos para el transporte pesado.

La iniciativa contempla una planta de pequeña escala capaz de producir unas 60 toneladas diarias de GNL, utilizando gas natural proveniente de Vaca Muerta. Una vez en régimen, la producción rondaría las 1.800 toneladas mensuales, destinadas principalmente a unidades de larga distancia.

Más allá del proyecto industrial, la apuesta busca abrir una nueva etapa para el transporte argentino, aprovechando uno de los recursos energéticos más abundantes del país para reducir costos operativos y mejorar la competitividad logística.

Menos costos y más autonomía

El interés por el GNL crece a nivel mundial debido a las ventajas que ofrece frente a los combustibles tradicionales. En el caso del transporte pesado, especialistas del sector estiman que los camiones impulsados por gas natural licuado pueden reducir hasta un 40% los costos operativos en comparación con unidades diésel.

A esto se suma una autonomía que supera los 1.200 kilómetros por carga, una característica clave para las operaciones de larga distancia que conectan los principales polos productivos del país.

Otro aspecto que gana relevancia es el ambiental. El uso de GNL permite disminuir significativamente las emisiones contaminantes, un factor cada vez más valorado por empresas exportadoras y grandes operadores logísticos que buscan reducir su huella de carbono.

Corredores energéticos para el transporte

Uno de los objetivos de largo plazo es desarrollar una infraestructura específica para este tipo de combustible. Entre los corredores que aparecen como prioritarios figuran los trayectos que unen Buenos Aires, Rosario y Córdoba; la conexión entre Zárate, La Pampa y Añelo; los corredores mineros hacia el NOA; el corredor bioceánico de la Ruta 7 y los enlaces logísticos del Mercosur hacia Brasil.

La intención es construir una red de abastecimiento que permita acompañar la incorporación progresiva de camiones impulsados por GNL y ofrecer una alternativa concreta para las flotas que realizan recorridos extensos.

Complemento del GNC, no reemplazo

Desde el sector aclaran que el GNL no llega para reemplazar al GNC, sino para complementar su desarrollo. Mientras el Gas Natural Comprimido aparece como una opción eficiente para distribución urbana y recorridos regionales, el GNL se perfila como la solución más adecuada para el transporte pesado de larga distancia.

Para que el proyecto avance, será clave el trabajo conjunto entre productores de energía, fabricantes de camiones, operadores logísticos y desarrolladores de infraestructura.

Con una de las mayores reservas de gas no convencional del mundo, Argentina busca ahora trasladar el potencial de Vaca Muerta a la economía real. Y en ese escenario, las rutas podrían convertirse en el próximo gran destino del gas argentino.