La transición hacia sistemas de transporte urbano más sustentables sigue ganando terreno en América Latina. En Brasil, la ciudad de Goiânia se convirtió en la primera del mundo en incorporar una nueva generación de buses biarticulados 100% eléctricos desarrollados por Volvo, una apuesta que busca combinar capacidad de transporte, eficiencia energética y reducción de emisiones en corredores de alta circulación.
La incorporación forma parte del proceso de modernización del sistema BRT (Bus Rapid Transit) de la región metropolitana de Goiânia, una red que moviliza millones de pasajeros cada mes y que constituye uno de los principales ejes de movilidad urbana del centro brasileño. El proyecto apunta a renovar progresivamente la flota con unidades de menor impacto ambiental y mejores prestaciones operativas.
Detrás de esta iniciativa se encuentra el nuevo chasis Volvo BZRT, una plataforma diseñada específicamente para servicios de transporte masivo eléctrico. El desarrollo fue concebido para responder a las necesidades de las grandes ciudades, donde la demanda de pasajeros exige vehículos de gran capacidad y alto rendimiento durante extensas jornadas de operación.
Entre sus principales características se destaca la utilización de dos motores eléctricos que, en conjunto, entregan una potencia equivalente a 540 caballos de fuerza. Además, el sistema admite distintas configuraciones de baterías, permitiendo adaptar la autonomía según las exigencias de cada corredor.
La arquitectura del vehículo también fue pensada para optimizar el espacio disponible. Tanto el sistema motriz como las baterías se ubican bajo el piso, una solución que mejora la distribución del peso y libera superficie para los pasajeros. Gracias a ello, la plataforma puede utilizarse en versiones biarticuladas de hasta 28 metros de longitud con capacidad para transportar alrededor de 250 personas, o en modelos articulados de menor tamaño destinados a recorridos específicos.
Más allá de la eficiencia energética, la seguridad ocupa un lugar central dentro del proyecto. Las unidades incorporan sistemas de asistencia a la conducción, cámaras de monitoreo, sensores para la detección de peatones y ciclistas, además de tecnologías capaces de reconocer señales de tránsito y alertar al conductor sobre potenciales riesgos durante la circulación.
La fabricación se realiza en la planta que Volvo posee en Curitiba, uno de los principales polos industriales de la compañía en América Latina. Desde allí se producen soluciones destinadas tanto al mercado brasileño como a otros países de la región.
La llegada de estos nuevos vehículos marca un nuevo paso en la electrificación del transporte público latinoamericano. Con menores niveles de ruido, cero emisiones directas y una importante capacidad de transporte, los buses biarticulados eléctricos aparecen como una alternativa cada vez más relevante para las ciudades que buscan mejorar su movilidad sin resignar eficiencia operativa.
Para el sector del transporte, el proyecto de Goiânia se presenta además como un caso testigo de cómo la innovación tecnológica comienza a transformar los sistemas de movilidad urbana en la región, abriendo el camino hacia modelos más sustentables y preparados para los desafíos del futuro.


